Cómo ser un All Black. Jugar con éxito el partido de la vida

Cómo ser un All Black.  Jugar con éxito el partido de la vida

Cómo ser un All Black. Jugar con éxito el partido de la vida

Viendo cómo empieza los partidos este equipo y conociendo su historia, todos querríamos ser como los All Blacks y jugar con éxito el partido de la vida, experimentar cómo ser un All Black.  Tener su fuerza y sus capacidades, no para ser jugadores de rugby, claro,  sino para ser buenos jugadores de la vida. Lo cierto es que esto no es imposible al contrario, podemos aprender a utilizar los pilares en los que se basa una buena concentración y un buen empoderamiento.

Una mente entrenada, fuerte y calmada forma parte esencial de los logros deportivos, hace que el juego se desarrolle con aparente naturalidad, que la intuición que fue reforzada con el entrenamiento tome carta de naturaleza convertida en auténtico poder personal. Esta fortaleza no alimenta el ego “mira que poderoso soy” al contrario, sale a la luz coordinando nuestras acciones,  fluyendo para que hagamos lo extraordinario.

 

La fuerza del poder interior

Apoyarse en los valores

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo” decía Arquímedes de Siracusa. Valores compartidos por los nuevos premiados con el Premio Princesa de Asturias como: la superación de la discriminación racial, el respeto a la cultura de su país y a sus orígenes, el honor, el respeto a sí mismos y al contrincante, el valor del aprendizaje de las derrotas, no envaneciéndose con las victorias, la confianza inquebrantable en los miembros del equipo como responsabilidad con uno mismo y con los demás. Valores que son un buen punto de apoyo para moverlos a lo más alto de la historia del rugby y del deporte en general.

Así que la fuerza y energía del principio de la palanca formulado por Arquímedes que están claramente presentes en este equipo también deberían estar muy presentes en nuestras vidas. Traducido a lenguaje de coaching un poderoso ancla bien formulado según la PNL (Programación Neurolingüistica) porque, esto es coaching en estado puro.

Algo más que una danza intimidatoria. La puesta en escena de un ancla de poder.

Este maravilloso espectáculo es mucho más, es la puesta en escena de un ancla de poder:

  • Ayudándose con el cuerpo. Alineando mente y cuerpo.
  • Llamando a la unidad, utilizando el canal auditivo “escuchad con todos vuestros oídos”
  • Siendo uno con la tierra, tocando la tierra, valorando la cultura maorí.
  • Anclado en los brazos la fuerza del presente “es nuestra hora y nuestro momento”
  • Empoderandose en quienes son “esto nos define como All blacks”
  • Reforzando en positivo volviendo a golpearse los brazos dónde reside una parte importante de su fuerza “llegaremos a lo más alto”
  • Frase de motivación y definición de meta: “vivir o morir” Tocando las partes del cuerpo esenciales para el juego.  
  • Helecho plateado, su símbolo, lo que los identifica.

Y todo ello tomando como referencia una danza maorí como homenaje a los orígenes de Nueva Zelanda, su país.

Una mente entrenada es capaz de anular al miedo.

Uno de los principios del coaching es que el juego, hablando de deporte, se desarrolla a dos niveles el exterior jugado contra el adversario y el interior el que jugamos contra nosotros mismos, ese que tiene lugar en el interior de nuestra mente. Este “juego” es el que experimentamos todos los días cuando nos enfrentamos al mundo y a nosotros mismos, el que libramos con nuestro diálogo interno, lo que no deja de ser un pulso constante contra  la falta de concentración, los nervios, las dudas, la excesiva autocrítica y las inseguridades.

Jugar bien es descubrir nuestro potencial interno y ponerlo al servicio de nuestros objetivos porque al fin y al cabo, el verdadero juego es el juego interior el que jugamos con nosotros mismos, da igual la procedencia Almería o Nueva Zelanda, el deporte o la vida. Si sabemos anclar nuestro estado de excelencia y unirlo a movimientos corporales nuestra fuerza puede ser extraordinaria porque de esta manera,  unimos el equilibrio y la armonía como un todo valioso, somos seres completos un sistema que bien coordinado y ajustado nos proyecta hacia la excelencia personal.

Si además añadimos la capacidad de  motivarnos, no buscándola en lo externo, en el reconocimiento de los otros o en los halagos sino en nuestra propia capacidad de ilusionarnos, apasionarnos y reconocernos como dueños de nuestras propias vidas, reconociéndonos en nuestras imperfecciones y en nuestras virtudes y viviéndolas como lo que son, motores impulsores de todo lo que podemos conseguir.

Vestir luto por los contrincantes: Seguridad y respeto

Hace falta mucha seguridad en uno mismo para respetar a los contrincantes. Todos tenemos muchos ejemplos de cómo la falta de respeto al otro no es más que una demostración palpable de lo poco que uno cree en sí mismo y en sus capacidades. Si estás convencido de tus principios, de tus valores, si sabes quién eres y quién quieres ser, no necesitas menospreciar a nadie, sólo diseñar una buena estrategia que te sea útil para conseguir tu objetivo.

Una vez definida, planificada y entrenada es imprescindible que se convierta en un objetivo inamovible, nada ni nadie debe interferir en lo que desde la estrategia se convierte en un compromiso con tu manera de actuar respecto a ti y a los demás.

De esta manera, vestir de negro es una imagen muy potente que sirve en este caso, para plasmar no sólo visualmente sino internamente, las intenciones y los principios que rigen en el equipo. De la misma manera en otros aspectos de la vida, cómo te vistes, cómo abordas la comunicación con los otros, lo que transmites con tu presencia es el primer impacto que vas a dar a los que se relacionen contigo.

Sabemos bien de la importancia de la imagen personal en el mundo laboral y profesional, vestir adecuadamente ya sea para una entrevista de trabajo, para una reunión o para cualquier evento es ganar el primer tanto del partido. De boda en las bodas, de playa en la playa y de profesional en lo profesional y es curioso como algo que parece tan evidente, muchas veces no se practica con tanta precisión quizá porque no somos conscientes de la huella que aún sin hablar, dejamos en los demás. Cómo enuncia uno de los axiomas de la comunicación: es imposible no comunicar.

Esforzarse mucho no es una virtud

En contra de lo que pudiera parecer el excesivo esfuerzo por conseguir algo nos aleja de nuestro objetivo. Si vivimos en ese esfuerzo continuo no dejamos espacio ni para integrar aprendizajes ni para evolucionar desde lo aprendido. Existe un proceso mucho más natural es el que utilizamos para aprender a andar o hablar de pequeños, y ese proceso se basa en las capacidades intuitivas de la mente que nos acerca más la éxito.

Se trata de entrenarnos mental y físicamente para generar respuestas automáticas ante determinadas situaciones, acallar el diálogo interno del esfuerzo para dejar fluir lo que hemos ido acrecentando en nuestra profunda intimidad. Muchas veces ante la determinada actuación de un jugador o un deportista se dice que “parece que está en trance” y realmente lo está, ha aprendido a dejar fluir sus respuestas automáticas ante las circunstancias del juego, ha trabajado sus competencias hasta llegar a tener un buen desarrollo de las competencias inconscientes o automáticas, por ejemplo sabe dónde colocar una pelota pero no se esfuerza en colocarla allí.

Cuando se realiza una acción de este tipo se está abriendo el cofre de la magia interna. Para que nuestra mente se enfoque a lo que queremos hacer debemos convertirla en aliada de nuestros propósitos.

Disfruta lo que el Coaching puede hacer por ti. “Coaching es vida. Buena vida”

¿Te apetece que lo hablemos? lobeiras@lascosa4-cp95.wordpresstemporal.com

https://www.facebook.com/VasaliaCrecimientoPersonal/

 

Deja un comentario

Mensaje
Nombre
E-mail
Website