Vivir con tus contradicciones

Vivir con tus contradicciones


 

Dice Paulo Coelho que para ser un guerrero de la luz hay que aprender a vivir con tus contradicciones.

Nuestras contradicciones se nos manifiestan a través de la palabra, de las imágenes y también a través del silencio. Palabra, imagen y sonido son pilares básicos con los que nos contamos el mundo. Y con el sonido, la ausencia de él. Con el silencio, creamos ese espacio  interior en el que nos hablamos “nosotros”, en el que le damos la oportunidad de manifestarse a nuestro yo profundo, en el que damos la oportunidad de expresarse al sabio que llevamos dentro.

silencio

Así que administrar nuestro silencio es, también, aprender a vivir con nuestras contradicciones y convertirnos en guerreros de luz. En el silencio del corazón y la mente encontramos una importante guía para nuestra vida, el consejo sabio de nuestro auténtico yo.

Y si el silencio tiene un valor tan importante ¿Por qué está tan mal visto a veces? En conversaciones cotidianas es habitual que alguien te pregunte “¿te encuentras bien? como estás tan callado…” Nuestra sociedad occidental valora extraordinariamente la palabra y, sin duda, el valor de la palabra es inmenso. Al tiempo, cuando algo nos supera nos sorprendemos diciendo “no tengo palabras”. Cuando algo es verdaderamente trascendente entra en juego el silencio, porque el silencio también es palabra, palabra no pronunciada, idea no manifiesta, es expresión y es comunicación interna y externa. Cada uno damos valor y ubicamos nuestros silencios y los de los demás.

Silencios que duelen, silencios que estimulan, silencios que tranquilizan, silencios que no ubican en el mundo, silencios que van más allá, porque el silencio es un lenguaje que traspasa  el entorno y se proyecta a las posibilidades infinitas. Un lenguaje que trasciende lo simple y en su simplicidad se proyecta hacia dentro y hacia afuera. Comunicación en estado puro. Practicar el silencio es darte espacio para ser más feliz, para comprenderte y comprender.

La magia del silencio es también la magia del sabio que llevamos dentro,  no lo calles. Acoger en el silencio nuestras propias contradicciones es hacernos grandes, silenciosamente grandes. Acoge en silencio para luego «gritarte» a los cuatro vientos. ¡Feliz buena vida!