¿Quién es el dueño de tu destino?

¿Quién es el dueño de tu destino?

     ¿Quién no quiere ser el dueño de su destino? Sentir y saber que tiene las riendas de tu  vida, olvidar el miedo al fracaso y actuar. Si hablásemos de retos éste sería uno de los más anhelados y, además, es un reto que se renueva día a día. En cuanto a percepción de la realidad sabernos dueños de nuestro destino es uno de los índices más claros de percepción de felicidad. Ya Aristóteles hace veintitrés siglos llegó a la conclusión de que lo que buscan hombres y mujeres, más que cualquier otra cosa, es la felicidad.

 

¿Quieres ser dueño de tu destino más allá de imposiciones y bloqueos? Entonces, hay una buena noticia, en tu mano está Es hora de llegar muy lejosconseguirlo. Tienes la posibilidad de hacer de tu vida algo extraordinario 

El mundo se desarrolla ante nosotros según lo pensamos, sabemos que nuestra mente tiene un poder inmenso y que estamos condicionados por ella. Así que salvo que tomemos las riendas de su manejo ella decidirá por nosotros y lo hará, con toda su buena intención, tratando de gastar poca energía, pensando poco y actuando según patrones aprendidos, lo que le resulta mucho más cómodo, a ella, claro, porque llegados a este punto podemos creer que tenemos el control absoluto cuando en realidad vivimos bajo su control, que no siempre coincide con nuestras necesidades por muy paradójico que resulte.

Que nunca te falte ni una intención, ni una meta.

Saber dónde quieres llegar es básico para poder ir, obvio, ¿no? Sino que se lo digan a los GPS o Tontones. De ahí que el primer paso para ser dueño de tu destino sea saber dónde quieres ir y dónde quieres estar en un tiempo idóneo.

Objetivos, metas, sueños y deseos son el combustible de nuestra vida y, en nosotros está que hagamos de nuestra mente la gran aliada, tomando las riendas de nuestro destino. Sólo hay que proponérselo y trabajar las  herramientas mentales adecuadas.

No hay vida más apasionante que la que lideramos persiguiendo nuestros sueños…suavemente…conectados al presente, explorando y trabajando nuestros propios recursos.

El poder está en ti. ¡Feliz buena vida!

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